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Disfrutar de las manos de un buen barbero, realizarse la manicura, la pedicura, la limpieza facial así como asearse de forma diaria la cara son algunas de las obligaciones a las que todo caballero debería atender.

Hasta bien recientemente el cuidado personal era algo reservado casi en exclusiva para las damas. Sin embargo, con el paso de los años los caballeros han aprendido de las ventajas que la cosmética más avanzada podía también aportarles a ellos.

Uno de los placeres a los que todo caballero debería sucumbir en aquellos días en los que sus ocupaciones se lo permitieran sería el de acudir al barbero para que fueran las manos de éste las que efectuaran el aseo diario de su barba.

El sentarse sobre un cómodo sillón de piel y dejar durante unos minutos la mente en blanco mientras unas suaves toallas refrescan esa tez que ha sido rasurada con esmero, es uno de esos pequeños rituales a los que todo caballero debería entregarse al menos una vez en su vida.

Si bien el alocado tiempo que incluso el dando del S.XXI tiene que afrontar hace difícil visitar al barbero entre semana, hay otros placeres, que también obligaciones, a los que el caballero debería atender como hace con cualquiera de sus otras ocupaciones.

Prácticamente ya todos los caballeros se ponen una crema hidratante después de afeitarse por las mañanas pero no son tantos los que hacen lo propio antes de meterse en la cama. Hoy representa cuanto menos una temeridad irse a la cama sin previamente haberse limpiado e hidratado la cara.

La enorme contaminación de nuestras ciudades trae como consecuencia una acumulación de suciedad que de no desprendernos de ella antes del descanso, se introducirá en nuestra cara a través de los poros produciendo la aparición de los tan poco estéticos puntos negros.

Si bien la limpieza nocturna de la cara y su correspondiente hidratación se deberían convertir en un rito diario, la exfoliación del rostro debería ocupar nuestro tiempo una vez a la semana. Exfoliando nuestra tez retrasaremos la aparición de imperfecciones y la prepararemos para absorber con gran deseo la crema hidratante posterior.

Igualmente, nunca un caballero debería dejar pasar más de dos meses sin acudir a su estilista de confianza para realizarse una limpieza de cara. Resulta increíble observar como presidentes de multinacionales y otras personas expuestas a diario a los medios se gastan fortunas en sus trajes, desgraciadamente no en sus zapatos, y se olvidan del cuidado de su rostro.